Hace unos días estaba feliz por el nuevo horario de mi marido, al fin tendríamos una vida medianamente normal, -y así fue-, ayer cenamos juntos y hasta vimos las noticias de la noche en el sillón. Diego respetó mis rutinas diarias q
ue antes ejecutaba a mi ritmo, jueves me hago las uñas, limpieza del baño, ordeno un poco las facturas y veo mi serie en la “cuatro”, aunque debo reconocer que a veces me paso un ratito a la “sexta” para reírme de la mujeres ricas (programa que a mi modo de ver está hecho para burlarse de la gente millonaria). Cuando digo que respetó mi rutina me refiero a que de verdad lo hizo, claro, si apenas tocó el sofá se quedó frito y llegaba a humear dormido, jajajaja…¡¡¡, era como estar sola pero con un lirón en mi salón, sólo alcanzó a estar conciente durante la cena, por supuesto…¡¡¡ preparé bistec con papas fritas, así era imposible que se durmiera, pero una vez hubo acabado de lavar los platos (le tocaba a él porque yo había cocinado), volvió a su letargo de inconciencia absoluta y no despertó sino hasta la hora de irse a acostar. Por supuesto a esa hora ya no tenía nada de sueño y con los 30 grados qu
e tenemos dentro de casa, a los diez minutos de acostarse la cama parecía un rollito de tanta vuelta que se daba, yo que llevo costumbre de dormirme en el sofá a la una y luego despertar a las 2 de la mañana cuando él llegaba del trabajo, ya tengo habilidad para coger sueño entrecortado o dormir en lapsos de 2 horas, a si que me dormí antes de darme cuenta del insomnio que inquietaba a mi marido, al final el pobre terminó durmiéndose a las 3 o 4 de la mañana, yo ni me enteré, hasta que se levantó a las 7 para irse a trabajar y se quejaba tanto que también me despertó, en definitiva creo que esto de la normalidad será un proceso que demoraremos algunos días en conseguir, nos acostumbramos a la rareza ahora toca hacer lo contrario, en el tiempo intermedio aguantarse las consecuencias.
Nos vemos mañana...
ue antes ejecutaba a mi ritmo, jueves me hago las uñas, limpieza del baño, ordeno un poco las facturas y veo mi serie en la “cuatro”, aunque debo reconocer que a veces me paso un ratito a la “sexta” para reírme de la mujeres ricas (programa que a mi modo de ver está hecho para burlarse de la gente millonaria). Cuando digo que respetó mi rutina me refiero a que de verdad lo hizo, claro, si apenas tocó el sofá se quedó frito y llegaba a humear dormido, jajajaja…¡¡¡, era como estar sola pero con un lirón en mi salón, sólo alcanzó a estar conciente durante la cena, por supuesto…¡¡¡ preparé bistec con papas fritas, así era imposible que se durmiera, pero una vez hubo acabado de lavar los platos (le tocaba a él porque yo había cocinado), volvió a su letargo de inconciencia absoluta y no despertó sino hasta la hora de irse a acostar. Por supuesto a esa hora ya no tenía nada de sueño y con los 30 grados qu
e tenemos dentro de casa, a los diez minutos de acostarse la cama parecía un rollito de tanta vuelta que se daba, yo que llevo costumbre de dormirme en el sofá a la una y luego despertar a las 2 de la mañana cuando él llegaba del trabajo, ya tengo habilidad para coger sueño entrecortado o dormir en lapsos de 2 horas, a si que me dormí antes de darme cuenta del insomnio que inquietaba a mi marido, al final el pobre terminó durmiéndose a las 3 o 4 de la mañana, yo ni me enteré, hasta que se levantó a las 7 para irse a trabajar y se quejaba tanto que también me despertó, en definitiva creo que esto de la normalidad será un proceso que demoraremos algunos días en conseguir, nos acostumbramos a la rareza ahora toca hacer lo contrario, en el tiempo intermedio aguantarse las consecuencias.Nos vemos mañana...
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